viernes, 31 de julio de 2009





Q
ue raro es el pasado cuando se lo mira desde aca...
Siento haber cambiado de tuerca, siento a lo lejano
gritos de desesperación, miedo a la locura, a la verdadera
locura, a esa locura que se resuelve en manicomios y si
se resuelve, porque a veces no tiene solución, a ese
pánico a la vida, que se te sube a la cabeza, que la
sentís en el corazón, esa en la que el alma se te quiere
desprender para refugiarse en algún rinconcito oscuro
y no salir de las tinieblas durante un tiempo...
Ese miedo inexplicable, esas ganas de salir corriendo,
de sentir que el aire no te alcanza, de pensar que todo
puede pasarte, ese miedo que lo sentís en las venas,
donde el corazón es percusionista de tu temblor, donde
se te tensan las manos y te hacen cosquilleos en las muñecas,
ese miedo donde aquello que llaman nervios te manipula y
solo queres irte y salir de donde estes, queres gritar,
queres llorar, queres decirle a todo el mundo que corres
peligro, que algo te puede pasar, queres pedirle a todo el
mundo que te llame otra vez que te sacuda el alma y la ponga
en su lugar, que no deje que te escapes porque tenes miedo
a no volver... Y así con un soplo del verdadero viento, cuando
sentís que te golpea la cara... cuando estas en la calle y
te das cuenta que todo el mundo sigue en su rutina diaria,
donde ves a los puesteros de las estaciones ofreciéndote
cosas baratas, donde la gente esta ansiosamente esperando su
tren... ahí te das cuenta que perteneces a este mundo, que estas
aca, que nada te puede pasar... porque el viento te toca la cara,
porque la respiración es limpia, porque el frío te entra por la nariz,
Ese retorno te deja angustia... te deja mucha angustia, de esa en
la que sentis que el alma esta podrida, porque no entedes, como a vos,
si, a vos, te puede estar pasando esto, porque no sabes ni siquiera
el motivo, porque creías que todo estaba en su lugar, que todo estaba
controlado, que tu realidad te era manejable...
Y todo se termina en agua salada... mucha agua salada... pañuelitos descartables
o servilletas de cocina sucias que invaden tu mesita de luz hasta
no poder apoyar ni siquiera un vaso. Tu ser mas confiable al lado
tuyo explicándote que todo es angustia, que tenes que llorar, que
tenes que liberar todo aquello que te hace mal, que no estas loca,
que solo es cuestión de tiempo, que no te vas a morir,
que pronto todo se ira yendo, con paciencia, con tranquilidad,
con paz... Y vos tratas de aferrarte a esas palabras y dejarte
guiar ciegamente por ellas, pero en el fondo, ahí como en las películas
de terror ese miedo sigue ahí listo para volver y enredarte nuevamente
en su estúpida mentira...
Por suerte desde aca te digo chau miedo, chau, se que seguís en el fondo
de los oscuros y recónditos escondites de mi mente, pero te persigo
y te doy batalla hasta el final.




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